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Yappy Descargar
Idioma: es

Compartes, y suena.

Yappy tiene un solo gesto: compartir. Lo demás son detalles que ya están puestos.

01

Comparte

Desde cualquier app: Safari, el correo, Archivos, una nota de voz, el PDF que te ha llegado por un chat. Tocas compartir, eliges Yappy y la app se abre sola.

02

Elige la voz

Diez voces, todas políglotas. Si el texto está en otra lengua, Yappy la reconoce sola y la lee con las reglas de esa lengua, no con acento prestado.

03

Escucha

Bloqueas la pantalla y te guardas el teléfono. La voz sigue: hay portada, título y controles en la pantalla bloqueada, y los auriculares mandan.

04

Guárdalo

Si lo quieres para el paseo de mañana, la imprenta te lo deja como audiolibro .m4b con capítulos, y se abre en cualquier reproductor.

Compartes, y suena.
Compartes, y suena.
Compartes, y suena.

En el iPhone y el iPad

Compartir es todo el manual. Desde cualquier app tocas compartir y eliges Yappy: acepta enlaces, texto suelto, PDF, EPUB, Word, ODT y audio. Yappy se abre solo, al instante. Nada se queda cociéndose dentro de la hoja de compartir, porque iOS corta a las extensiones a los 120 MB; Yappy copia lo compartido y salta a la app, donde no hay límite. El salto es el diseño, no un apaño. Todo ocurre en el aparato: la única red que toca Yappy es la visita a la dirección que has compartido, hecha desde tu propio teléfono.

  • La cola lo prepara mientras miras: el artículo se limpia, el vídeo trae su transcripción, el PDF se pagina. Si sigues con la app delante, la lectura arranca sola en cuanto está lista.
  • El karaoke ilumina lo que suena, frase a frase. Tocas en cualquier sitio para pausar, deslizas para saltar de párrafo y subes o bajas la velocidad por el borde.
  • Bloqueas la pantalla y la voz sigue. Los AirPods pausan y reanudan; el sistema la trata como a cualquier reproductor.
  • En la percha caben tres documentos a la vez: quitas uno y cabe otro. Los cuentos de la casa no ocupan sitio.

En el Mac, en Windows y en Linux

Un atajo y suena lo que estés mirando: la selección, la página del navegador o el documento activo. Los tres atajos se cambian en Preferencias y funcionan con la app escondida en la bandeja. Además del atajo, el escritorio tiene lo que no cabe en una mano.

  • La biblioteca. Todo lo que abres o compartes queda en la portada, con su progreso. Retomas donde lo dejaste, en el párrafo exacto.
  • El editor por párrafos. Cada párrafo puede llevar su voz, su velocidad y su pausa. Para diálogos, citas o documentos a dos lenguas.
  • Transcripción local. Arrastras una nota de voz o una grabación y el oído local la convierte en texto legible, sin subir nada a ningún sitio.
  • Exportar audiolibro. Cualquier documento sale como .m4b de verdad, con capítulos navegables sacados del guion. También como .wav o .mp3.
  • PDF con ojos. Los PDF escaneados pasan por un OCR local antes de leerse. Los nacidos digitales se leen directos, página a página.
  • Temas. Papel crema de día, tinta clara sobre fondo oscuro de noche, o que decida el sistema.
  • Sin cuerda. En el escritorio está todo abierto: la imprenta, la percha sin fondo y el puente vienen puestos.
AtajomacOSWindows · Linux
Leer lo que miras ⌥⌘R Ctrl+Alt+R
Leer el portapapeles ⌥⌘V Ctrl+Alt+V
Pausar ⌥⌘Espacio Ctrl+Alt+Espacio

El puente: tu ordenador renderiza, tu móvil escucha

Un libro entero tarda en sintetizarse. El puente le pasa el trabajo gordo a tu ordenador y te devuelve el audiolibro terminado al bolsillo, por una conexión directa y cifrada de extremo a extremo entre tus dos aparatos, sin servidor de nadie en medio.

  • En el ordenador, Preferencias, «El puente»: Yappy te enseña un código QR con la dirección cifrada de tu máquina y una llave de invitación.
  • Apuntas la cámara del iPhone al QR y quedan emparejados. La llave se guarda y puedes revocarla desde el ordenador cuando quieras.
  • En el móvil, «Convertir en el ordenador»: eliges el documento, el ordenador lo sintetiza a su ritmo y el .m4b aparece en la biblioteca del teléfono, con sus capítulos. La noche trabaja para tu paseo de mañana.
  • El puente va cifrado con QUIC, usando el protocolo de iroh. Si hace falta un relevo para que los dos aparatos se encuentren, ese relevo solo ve tráfico cifrado que no puede leer.

Audiolibros: .m4b con capítulos de verdad

Yappy no exporta «un audio largo»: exporta audiolibros .m4b como los de las tiendas, con capítulos sacados de los títulos reales del documento, portada y reanudación. Se escuchan dentro de Yappy, con su biblioteca y su progreso, o en cualquier reproductor de audiolibros que ya uses. Y el guionizador les da la respiración: pausa después de los títulos, ritmo de lista en las listas.

  • En el móvil se encargan desde la biblioteca, capítulo a capítulo: eliges cuáles imprimir y en qué voz.
  • El loro sigue imprimiendo aunque cierres la app o bloquees el teléfono.
  • Desde la biblioteca lo compartes a Archivos, a Libros o a donde quieras: el fichero es tuyo.
  • La imprenta forma parte de Yappy Parlanchín en el iPhone y el iPad. En el ordenador viene abierta.

Siri, atajos y el botón de acción

«Oye Siri, lee mi portapapeles con Yappy.» La app expone App Intents de verdad: aparecen solos en la app Atajos, responden a Siri y se pueden colgar del botón de acción del iPhone. No hay nada que montar.

  • Lee mi portapapeles. Copias en cualquier sitio, se lo pides a Siri, y suena.
  • Reanuda la lectura. Retoma lo último que sonaba, justo donde iba.
  • Escuchar un enlace. Acepta una dirección como parámetro: el final perfecto para tus propios atajos.
  • Para automatizaciones a mano, el esquema yappy:// también se procesa: yappy://action/read-clipboard, yappy://action/resume, yappy://action/open, yappy://library?path=… y yappy://pair?d=….
  • Y hay un widget para la pantalla de inicio con lo último que sonó, listo para retomarse con un toque.

Ajustes: pocas ruedas, todas de verdad

Yappy no tiene un panel con cien interruptores. Tiene los pocos que cambian de verdad cómo suena.

  • La voz. Diez voces, todas políglotas: la misma voz lee español, inglés o japonés sin cambiar de timbre.
  • La velocidad. De 0,5× a 2×. La voz se genera a esa velocidad, no se acelera después: el tono no se deforma.
  • Las pausas. Cuánto respira entre párrafos. Los títulos y las listas ya traen su ritmo del guionizador.
  • El idioma. Detección automática por documento y por párrafo, o fijado a mano. Las citas en otra lengua cambian solas.
  • Estadísticas anónimas. En el móvil vienen encendidas y se apagan aquí, en la trastienda. Qué se envía exactamente está contado, punto por punto, en la política de privacidad.

En Android

El mismo gesto: compartes un enlace, un texto o un documento y aterriza en la misma cola, con la extracción del artículo, el karaoke y la voz, todo dentro del propio teléfono. La versión de Android es la más joven de la familia y todavía le faltan tres cosas que el iPhone sí tiene: los controles en la pantalla bloqueada, los vídeos y el reproductor de audiolibros .m4b. Y hay algo más importante: aún no está publicada. La cuenta de desarrollador de Google sigue en verificación y no ponemos fecha, porque no la sabemos. Cuando salga se anunciará aquí y en el repositorio. Eso sí: en Android no habrá cuerda que dar. Está todo abierto.

Eso es todo el manual.